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Educación en tiempos de pandemia y la equidad en el aprendizaje

[fa icon="calendar"] 11-ene-2021 14:00:00 / by Colegio Rogers Hall

Colegio Rogers Hall

El coronavirus ha cambiado de manera instantánea la forma en la que se imparte la educación, ya que la escuela y el hogar, ahora se han convertido en el mismo lugar tras las necesarias regulaciones efectuadas. 

 

Gran parte de las medidas que los países adoptaron ante la crisis fue la suspensión de clases presenciales en todos los niveles, lo que dio origen a tres campos de acciones principales: el despliegue de modalidades de aprendizaje a distancia, mediante la utilización de una diversidad de formatos y plataformas ya sea con o sin uso de tecnología; el apoyo y la movilización del personal y las comunidades educativas, y la atención a la salud y el bienestar integral de los estudiantes. 

 

Aunque nuestro país no estuvo preparado al 100 por ciento para enfrentar una contingencia de esta magnitud, que ha requerido el uso masivo y abrupto de tecnologías para la educación, es importante reconocer que tampoco partimos de cero.

 

El sistema educativo aprovechó la oportunidad para encontrar nuevas formas de afrontar la crisis en materia de aprendizaje y aportar un conjunto de soluciones que antes pudieron considerarse difíciles o incluso imposibles de poner en práctica. 

 

La transición a esta modalidad requirió sistemas efectivos de gestión de aprendizaje, instalaciones de video-conferencias y personal académico con experiencia en la educación a distancia.

 

En este año atípico, las escuelas han tratado de centrarse en responder a las pérdidas en materia de aprendizaje y prevenir el abandono escolar así como ampliar la definición del derecho a la educación para incluir la conectividad y eliminar los obstáculos de la misma, reforzando los datos y el seguimiento del aprendizaje para fortalecer la formación académica de sus alumnos. 

 

Nos encontramos ante una nueva generación de alumnos que, en general, está vinculada con la tecnología digital, lo cual ha modificado sus formas de aprender, sus intereses y sus habilidades. Sin embargo, esto no significa que puedan aprender con la tecnología; saben usarla para comunicarse, para las redes sociales, pero no necesariamente la emplean como un recurso de aprendizaje. Los sistemas educativos y pedagógicos van a la zaga en esta tarea, he ahí su importancia. 

 

Las TIC, por sí solas, no tienen una función pedagógica y su uso no siempre conlleva procesos pedagógicos innovadores. Si bien es cierto que la introducción de las tecnologías en la educación ha generado prácticas innovadoras, no siempre ha sido motor de cambio en la escuela y sí un elemento didáctico más que no llega a modificar de fondo las prácticas educativas.

 

Las actividades de la educación a distancia han reafirmado la función formativa de la evaluación. 

 

Hoy en día, la información sobre el aprendizaje individual de cada estudiante es a través de ejercicios de diagnóstico y seguimiento, lo cual permite a las y los docentes proporcionar retroalimentación a sus alumnos y modificar sus estrategias pedagógicas para que sean más efectivas. Así mismo, el desarrollo de instrumentos de evaluación formativa y de autoevaluación permite el avance en las metas de aprendizaje. 

 

Cada escuela se ha dado a la tarea de diseñar propuestas para dar continuidad al trabajo académico durante la contingencia sanitaria, con el principal apoyo de las TIC. Los desafíos y los retos no han sido menores, y son de diversa índole, ya sean de corte tecnológico o de la formación de los docentes y de los estudiantes para el uso y manejo de las plataformas digitales.

 

La pandemia no detuvo la inercia escolar, sólo la sacó de la escuela y la puso en la casa. Pero tampoco detuvo una de sus funciones centrales: dar esperanza de un mejor futuro. 

 

La educación, representada en este caso por la continuidad de los trabajos escolares en casa durante la pandemia, trajo consigo, en un primer momento, la sensación de que todo puede seguir igual, de vivir el enclaustramiento como mero paréntesis en nuestras vidas, de negación de lo que estamos viviendo. O, tal vez, la esperanza de que este momento no afecte a nuestras niñas y niños, como si la escuela fuera una especie de manto protector ante las situaciones que están por venir. Sea que la usemos como negación o manto protector de la infancia, la escuela existe porque da futuro. Por eso, a pesar de que su traslado a la casa estresa a todos, seguimos día a día dedicándonos a ella.

 

La realidad inédita que vivimos nos invita a pensar cómo aprovechar esta situación para impulsar otro tipo de aprendizajes y otra forma de aprender.

 

Equidad en el aprendizaje

 

En cuestión de meses, se ha cambiado la manera en la que los estudiantes aprenden, y justo estas transformaciones nos dan un vistazo a las fallas en materia de equidad que aún presenta el sistema educativo, incluso en los círculos más privilegiados. 

 

Desafortunadamente, las escuelas que pueden ofrecer una experiencia académica virtual completa, con los alumnos que cuentan con dispositivos electrónicos, profesores que saben cómo diseñar lecciones en línea funcionales y una cultura basada en el aprendizaje tecnológico, no son muchas. La realidad es que la mayoría de las escuelas no están preparadas para este cambio que permite reconocer que el acceso desigual a internet es tan solo uno de los muchos problemas que enfrenta el sistema educativo global.

 

Es por ello, que la pandemia se ha convertido en una oportunidad para recordarnos las habilidades que nuestros estudiantes necesitan justo en crisis como estas, siendo así, la toma de decisiones informada, resolución creativa de problemas y sobre todo, la adaptabilidad. 

 

Por otra parte, la crisis ha estimulado la innovación en el sector educativo. Se han aplicado enfoques innovadores en apoyo de la continuidad de la educación y la formación, recurriendo a la radio y la televisión.

 

Ahora es el momento de pensar más allá del COVID-19, es tiempo de que las escuelas se tomen la tarea de reinventar la educación y lograr el objetivo de brindar acceso a un aprendizaje de calidad a todos los estudiantes.

CTA Rogers Contigo #2